Mashpi Lodge, en el corazón de la Reserva Mashpi, es el punto perfecto desde el cual descubrir la región natural no explorada de la capital. Es una experiencia de bosque nublado que no nos aleja de los conforts urbanos. Su total respeto por el entorno, la frondosidad de su vegetación y la riqueza de su vida dan una sensación de aislamiento del mundanal ruido.

Todo esto en un espacio cercano, con reconocido servicio y sorprendente gastronomía de autor. Y ahora, un nuevo espacio enfocado en la renovación del espíritu y la reconexión con uno mismo. Samay, o alma en Kichwa, es un pequeño refugio cubierto en el que se ubica el nuevo hidromasaje y Yoga Deck del Lodge. Un espacio donde cuerpo, mente y alma aprenden a moverse con la energía del bosque.

A tan solo unos metros del Lodge, el Centro de Bienestar Samay es un espacio cubierto, pero abierto al bosque. Protegido del sendero, la intimidad de esta plataforma de hermoso diseño se convierte en un refugio donde civilización y naturaleza se unen en perfecta armonía. No es tarea difícil dejar al cuerpo fluir con la energía renovadora del agua del hidromasaje. Desde este estado relajado, no queda más que observar a las curiosas aves que se posan en la baranda y conversan con los árboles.

El diseño de un espacio es lo que prima a la hora de contribuir en el viaje personal del que lo habita. Del diseño del arquitecto Roberto Burneo y el interiorismo de Julio Vinueza resulta Samay, un nicho en el bosque que llama la atención por su utilitarismo y estética. Sin perder atención al detalle, y fundiéndose en su salvaje entorno.

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